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El Síndrome del Monje de Tres Días

Por Victor M. Varela
Traducido de Zen Habits (Leo Babauta):

En el pasado, y todavía algunas veces, me ocurre lo que los japoneses suelen llamar "El Monje de Tres Días".

Se trata de un síndrome muy común — te obsesionas con algo por un corto período de tiempo, te vuelcas, y luego lo dejas en pocos días o semanas.

¿Cuántas veces lo has hecho? Se honesto. Todos lo hemos hecho muchas veces — con el ejercicio, con un blog o diario, con aprender algo nuevo (como un idioma), con un nuevo hobby.

Un monje de tres días consigue pocas cosas,  porque para conseguir un cambio significativo no basta con un impulso breve e intenso. ¿Cómo vas a ponerte en forma si haces ejercicio una semana y luego paras? ¿Cómo puedes aprender un idioma, programar, aprender a escribir una novela.... si solo pasas unos pocos días trabajando en ello cada seis meses?

La clave no está en convertirse en un monje durante tres días, sino en rezar durante 20 minutos cada día. No literalmente rezar (excepto en el sentido de que hacer algo con devoción pueda considerarse rezar), y no literalmente 20 minutos — puedes emplear el tiempo que consideres necesario.

Pero sigue adelante.

Si sigues adelante cada día, y no solo durante unos pocos días, realizarás cambios significativos — en tu vida, en la vida de los demás, en el mundo.

Veamos de qué modo podemos seguir adelante cada día.


Como Superar el Síndrome del Monje de Tres Días


No hay una fórmula para superar este síndrome, excepto hacer lo que tengas que hacer para seguir adelante. Podrías hacer muy poco, o cometer errores, o fallar estrepitósamente. Pero sigue adelante.

Algunas cosas que me funcionan:

  1. No te obligues. No se trata de tener disciplina o de torturarte haciendo algo que odias por la fuerza. La idea es hacer algo que quieres hacer. Así que en lugar de obligarte, trata de hacerlo de un modo que te divierta. Una carrera puede ser dolorosamente monótona, o pasar un rato estupendo aclarando tu cabeza y disfrutando del aire libre. Aprender Inglés puede ser un cuento de terror, o un modo de disfrutar de buena música, aprender sobre una cultura lejana, descubrir nuevas películas. Confía en mí: no llegarás muy lejos haciendo algo de manera obligada cada día.
  2. Hazlo gradualmente. Lanzarse a hacer algo con todas tus fuerzas es algo que puede funcionar durante un tiempo, pero que va a ser difícil de continuar haciendo cada día. Empieza con poco, y cada día, basta con seguir adelante. Incrementa poco a poco lo que haces, de modo que cada paso, cada avance en el camino te parezca sencillo y divertido.
  3. Utiliza el impulso. Una vez que estás en marcha, usa la inercia para seguir adelante. De nuevo depende del modo en que enfoques las cosas. Cada día, continuar con algo puede ser como subir una colina con un peso en la espalda, o como rodar cuesta abajo. Cuando bajo corriendo una colina, es casi como caer, excepto que mantengo los pies debajo para seguir en posición vertical.
  4. Recuerda lo que quieres conseguir. Lo normal es que estés haciendo lo que sea (ejercicio, aprender un idioma, meditación) porque quieres hacerlo. Cuando dejamos de hacerlo, es porque hemos olvidado que queríamos hacerlo. Comenzamos a tener miedo por alguna razón, y tratamos de no pensar en ello. En lugar de eso, piensa en ello, pero recuérdate el motivo por el que empezaste a hacerlo. Eso puede que implique leer algunos artículos que te motiven, o videos, o fotos, o rememorar una imagen en tu cabeza. O solo marca como favorito este artículo y vuelve a leerlo cada día ;-)
  5. Escucha música. Cuando no tengo ganas de hacer ejercicio, escucho música. Ayer fué el "Lose It" de Eminem.  Me hizo venirme tan arriba que enseguida me machaqué durante 3 minutos en la máquina de remos. Bueno, puede que esto sea un poco excesivo. Pero no hay duda de que me ayudó a seguir adelante.
  6. Deja de dudar. Todos tenemos dudas a veces, pero o las superamos, o pueden impedirnos seguir adelante. ¿Dudas de si puedes seguir haciendo algo por mucho tiempo? No dudes, solo hazlo. Puedes estar seguro de que vas a conseguir hacerlo al menos una vez mas. Recuerda cada vez que  te has puesto a prueba y lo has conseguido, y estarás seguro de que vas a lograrlo una vez mas. Ni siquiera te permitas imaginar que no lo vas a hacer.

Puede que en el pasado hayas sido un monje de tres días — pero eso es el pasado. Hoy acabas de renacer, y desde hoy todo lo que vas a hacer es seguir adelante. ¿Puedo decir Amen?

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