ecao : corre

Maratón Alpina Jarapalos 2010

Por Victor M. Varela


Lo decidí justo la mañana anterior al día de la carrera. Tres semanas antes había enviado el siguiente email a la Organización del Maratón Alpino Jarapalos:
Estimados Sres. del Maraton Alpino de Jarapalos,

Mi nombre es Victor M. Varela y estoy inscrito en la edición de este año. Aunque no es algo seguro, estoy sopesando la posibilidad de correr en chancletas (bajo mi unica responsabilidad) y me gustaria saber si pondrían algún impedimento, ya que no quiero ocasionarles
problemas ni malos entendidos.

Un saludo.

Ellos declinaron amablemente el permiso tras consultarlo con varios expertos y directivos de la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada). Al parecer era una decisión unánime: no podían permitirlo.

Aunque desilusionado, me quise convencer de que se trataba de una locura. Sin embargo, pocos días antes de la celebración de la prueba leí el siguiente fragmento de un libro:
Uno de los mayores remordimientos que puede tener una persona consiste en llegar al final de su vida y darse cuenta de que no ha cumplido sus sueños. Llegar al final de la vida, o incluso a la mitad, abrir los ojos un día y darte cuenta de que no has sido valiente, que no intentaste alcanzar las estrellas, que no aprovechaste ni el diez por ciento de tu potencial, te romperá el corazón.


Sin apenas tiempo para almorzar y preparar las cosas, partimos desde Montequinto hacia Alhaurín de la Torre. Unas pocas horas más tarde (a oscuras), llegamos al Club de Tiro de Pichón, justo a tiempo para escuchar las recomendaciones sobre las zonas mas "técnicas" y/o peligrosas. Aunque por dentro temblaba de miedo, traté de demostrarle confianza a María. Fué un intento inútil, porque siempre sabe lo que estoy pensando...

Tras una rica cena de pizza y pasta con Dani y Edu, compañeros de trabajo de mi mujer, en un restaurante italiano, nos fuímos todos a dormir. Las niñas, nerviosas, con tanto ajetreo, gente nueva y dormir fuera. Puse el despertador a las 5, para desayunar y hacer la digestión antes de la carrera. Aproveché los regalos de la surtida bolsa y me comí un mollete de Antequera con aceite y miel. Al rato, ya estaba equipado, con el chip atado al tobillo y el dorsal en el pecho. Con tanto ruido, desperté a María, que había dormido fatal, y me intentó convencer por última vez de que cejara en mi empeño de correr en chanclas (y casi me convence).

En la Sociedad de Tiro de Pichón, durante el desayuno previo, el ambiente era de nerviosismo. Pasaron los minutos sin que llamara la atención, pero llegamos al 'punto de control' antes de la salida. Justo entonces fuí descubierto... No obstante, conseguí convencerles para que me dejaran correr 'por libre' (sin chip ni dorsal), y de manera puntual, se dió la salida.

La primeta subida, justo después del primer avituallamiento era estrecha, escarpada, y con mucha gente que formaba una cola. Me sirvió para guardar fuerzas y, además, disfrutaba charlando con la gente. Durante todo el recorrido fueron decenas los que me preguntaban ¿por qué lo de las chanclas? Agotadas las respuestas ocurrentes y terminé por confesar que se trataba de un "reto personal".

Los 44km de recorrido se pueden resumir en los siguientes 4 tipos de terreno:
1. Subidas estrechas, que subía al ritmo cómodo que me permitía la cola
2. Bajadas estrechas o con mucha pendiente, muy despacio y tomando precauciones, muchos corredores mas experimentados me adelantaban
3. Subidas anchas y suaves, a buen ritmo, ya sea caminando o corriendo
4. Bajadas anchas y suaves con piedras puntiagudas, con paciencia y cuidado

Gracias al perfil pude saludar a otros corredores una y otra vez. Yo los adelantaba en las subidas y ellos me pasaban en las bajadas. Uno de los que me pasó volando durante las bajadas fué Dani, que se recuperó de un dolor de ciática en los primeros kilómetros. Horas después me comentó que escuchaba decir a la gente -¡corred! ¡corred! ¡que viene el de las chanclas!- jejeje

Los avituallamientos merecen un capítulo a parte. Paré en todos, y en alguno varios minutos. Me puse hasta arriba de dátiles, higos, plátanos, pasas, frutos secos, naranjas... y de bebidas, agua y acuarius de naranja (hasta 3 vasos cada parada)... y en uno me bebi una cerveza sin alcohol, ofrecida por el mismísimo Mark !! Vamos, que por falta de hidratación o sales no iba a ser... Y la digestión funcionó a la perfección !!

Mientras yo disfrutaba de mi travesía, mis milanas también estaban entretenidas. Carmen se lo pasó en grande en la Carrera de Orientación y jugando con nuevos amigos, y Silvia y María hacian fotos a diestro y siniestro. De todo me enteré por teléfono, a mitad de carrera. Recuerdo mis últimas palabras entre jadeos: "trataré de llegar lo antes posible, cariñooo..."

Poco después de llenar la memoria del GPS (que se puso a cero, el muy cabrón) se acabó el sendero. Cual fué mi sorpresa cuando ví clavadas unas "banderitas" en la piedra de la montaña. ¿Y ahora que? -¡Por ahí!- me señaló un hombre mayor de la organización sentado en un saliente... ¿por dónde?. Arrastrándome por la roca como una lagartija muerta de miedo, conseguí pasar un tramo de 5 metros con una caida de 50 (o más). Esta claro que yo tampoco nací para montañero.... pensé mientras recordaba a María y sus vértigos.

En los últimos 10 kilómetros, de bajada por un camino ancho lleno de piedrecitas picudas, superé un amago de calambre en la parte delantera de los muslos.. Un par de tramos caminando, y pude seguir trotando hasta el final, donde Dani, que llegó media hora antes, tuvo el detalle de subir a recibirme.

En la meta, besazo de María y foto para la posteridad. Me devolvieron el dorsal (de recuerdo) y recogí la toalla y la camiseta negra de los ganadores. Siempre estaré en deuda por todas las muestras de apoyo que recibí. Gracias especialmente los organizadores y voluntarios que han hecho posible esta carrera. Siempre recordaré "Jarapalos 2010".

Paco, el chiquillo que llegó 10 minutos detrás mía

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