viernes 16 de marzo de 2012

Bendita Crisis que nos Hará Mejores

Imaginemos cómo serían las cosas si pasáramos por la vida sin encontrarnos jamás con un enemigo u otros obstáculos, si desde la cuna hasta la tumba todo el mundo nos halagara y mimara, nos abrazara y alimentara (con comida suave y blanda, fácil de digerir), si nos divirtiera con carantoñas y ocasionales arrullos. Si nos llevaran desde la infancia en un cestillo (más tarde, quizá, en una silla de manos), si no tuviéramos que enfrentamos nunca a ningún desafío, si nunca nos viéramos sometidos a prueba; en resumen, si todos continuaran tratándonos como a bebés. Quizá eso parezca conveniente al principio. Sería incluso apropiado durante los primeros meses de vida. Pero si la situación persistiera tendría como resultado convertimos en una masa gelatinosa, en una verdadera monstruosidad, con el desarrollo mental y emocional de una ternera. Es la lucha misma la que nos hace ser lo que somos; y son nuestros enemigos los que nos ponen a prueba, los que nos oponen la resistencia necesaria para el crecimiento.
fragmento de El Arte de La Felicidad

lunes 5 de marzo de 2012

Una Vida Mas Facil

Tras leer  "The Effortless Life" de Leo Babauta, he empezado un nuevo proyecto "blog", donde estoy traduciendo este pequeño manual para una vida satisfactoria, consciente y fluída. (UnaVidaMasFacil).

martes 21 de febrero de 2012

Maraton de Sevilla 2012



Era Domingo por la mañana. Desperté de miedo. No era una pesadilla, era el día y la hora de mi tercera Maratón de Sevilla (la segunda en chanclas). En la mente un teletipo: TERMINAR DE CUALQUIER MODO. Me enfrentaba a un reto destinado al fracaso, con solo tres semanas de entrenamiento (4 rodajes y menos de 35K en las piernas).

La soledad. Solo estaba cuando me vestí y subí al coche. Solo cuando rodeé mi ciudad y llegué a las proximidades del Estadio Olímpico. Solo cuando aparqué y me relajé tumbado y cerré los ojos unos minutos. Solo salí del coche y, con el mordiente frío de la mañana arrastré las piernas doloridas (del entrenamiento de las últimas semanas). Pero ahí se acabó mi soledad.

Mis amigos, los atletas anónimos y los conocidos, juntos compartimos esta pasión que nos une. Muchos me hablan, se interesan por mí y yo por ellos. A algunos no los recuerdo. Todos me ofrecen su energía, y yo la tomo. Me llevan en volandas los primeros kilómetros. Me cuentan sus historias, gente que empuja carros con sus hijos (algunos enfermos), otros en su primera maratón, otros lesionados (como yo) que cumplen cada año con esta carrera.... entretienen mi dolor, me dan confianza. Voy despacio.  Las piernas siguen agarrotadas pero mi respiración y mi estómago (en ayunas) no me fallan.

El peso de las horas hace efecto sin remedio y en el KM30 siento que no puedo, pero llamo a mi mujer. Le digo que voy despacio. Ella me espera en el KM35. Solo 5KM. No puedo faltar a la cita. Le debo tanto... Paro y orino (sangre), la garganta tambien me sabe a sangre... Pero vuelvo a la carrera inmediatamente, no debo pensar.

Y allí está ella, gritándome llena de alegría, inmune a mi sufrimiento. Ella también se ha embarcado en su propio reto (tras perder 15 kilos en 4 meses, ahora quiere hacer una media maratón). Me pregunta, no le contesto, pero solo tiene que leer mi cara (de todos modos nunca puedo ocultarle nada). Me duelen hasta los pies, ensangrentados. De algún modo llegamos a la calle Torneo, larga y fría como ella sola. No puedo mas y me pongo a caminar justo cuando mi amigo Fernando, autor de El Atleta Sin Memoria, me saluda desde su bicicleta. No me conformé y a pesar de los clavos que sentía hiriendo mis piernas en todas direcciones, eché de nuevo a correr. Cruzamos la Isla de la Cartuja. María me animaba: ¡mira el estadio, lo has conseguido!.



Un par de kilómetros, ¡aguanta!. Aumenté el ritmo, en parte porque quería que todo acabara, y en parte por la euforia fruto de saber que has conseguido algo que desde el principio te pareció imposible. Tras 4 horas de sufrimiento, pisaba el tartán del Estadio Olímpico un loco en chanclas a todo trapo y con una mueca de sonrisa.

Gracias a todos. Ojalá os llegue mi alegría.

jueves 2 de febrero de 2012

Entrenamiento Extremo

Jueves por la mañana. Me miro al espejo del baño mientras me afeito con unos calzoncillos negros en la cabeza para recogerme el pelo... ?!?... Mis ojos me miran con resentimiento, pidiendo una explicación. Mis piernas chillan, y el resto del cuerpo parece prestado, pero la rodilla sigue bien. Puede que la cinta rotuliana que compré ayer tenga algo que ver. Una cosa está clara: necesito una ducha helada (de al menos 3 minutos)